
No sé qué pasa ya no escucho la música de fondo,
no percibo ningún olor, tampoco puedo ver nada...
creo que estoy llegando al punto máximo de esta experiencia...
un gran ¡ooh! sale de mi boca, un orgasmo, hace tanto que no lo sentia.
Las gotas de agua resbalan sobre mis hombros,
el vapor del agua nubla mi vista,
mi mano recorre mi cuerpo son restriccion alguna,
el jabón me ayuda a mantener mi mano en mi cuerpo.
Salgo de la regadera y sin más me dirijo a mi recamara,
cierro la puerta con seguro y pongo un poco de música,
busco entre mis cosas aquel regalo tan especial.
Lo abro con mucho cuidado,
es especial, recuerdo con lujo de detalle todo lo que contiene,
y sé qué esto me ayudará a calmar mi ansia,
lo primero que tomo es aquel vibrador que jamás ocupe.
Recostada en mi cama y aún con gotas de agua en mi cuerpo
empiezo a tocarme, hace mucho que no lo hacía ni mi propia mano,
hoy es el momento de disfrutar.
Mis dedos delinean mis labios y poco a poco bajan por mi cuerpo
se detiene sin previo aviso y toman un pétalo de orquídea que está sobre mi buró,
retoma el camino con el pétalo acariciando mis pequeños senos.
Me empiezo a exitar mientras mis manos recorren mi cintura y luego,
sin más, mi cadera y mis glúteos...
con delicadeza y poco a poco mis dedos se dirigen a mi pelvis.
Después se llenaron de impaciencia y llegaron justo al clítoris,
mis dedos no necesitan una orden de mi cerebro,
ellos ya sabían qué tenian que hacer...
con pequeños moviemientos rítmicos y circulares lograron el primer gemido.
Despues de un rato mis dedos ya no son suficientes.
Mi mano ansiosa busca sobre la cama aquel vibrador...
lo prendo y la sensación en mis manos me produce placer
y busco encontrar en todo mi cuerpo más puntos de placer.
Ya pasó mucho tiempo en el que exploro mi cuerpo
tal vez ya sea el momento de llevarlo a un lugar donde encaje perfectamente...
Las vibraciones elevan mi exitación,
el hormigueo en mis piernas, vagina y abdomen me causa mucho placer.
Sin música de fondo, sin olor que percibir, sin imaguen que ver,
soló el exquisito placer del orgasmo que provoqué...
¡¡ooh!!
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