martes, 27 de julio de 2010

Vivir en un reino


No se que es o que pasa en mi cabeza, lo que si estoy segura es que quiero regresar a aquellos días donde no tenia que preocuparme por levantarme de la cama, hacer la tarea, llegar a la escuela, hacer quehacer, maquillarme, peinarme y vestirme apropiadamente, cuendo leer un libro era vivir en un reino…


Comer y ensuciarme la boca, pegotearme las manos, mentir sin un motivo, correr por toda la casa con mi madre detrás. Llorar por un helado caído, rasparme las rodillas o incluso chacotear en los charcos de la lluvia corretear las burbujas en el centro... Abrazar a la abuela… de mi amigo… que buenos días aquellos, ahora todo ha cambiado y no me queda mas que aceptarlo.

domingo, 25 de julio de 2010

Aquel sofa




Sentada veo pasar el tiempo con puntos y comas. La cruel idea de pensar en que no se va a detener me aterra, me hago a la idea de que aquí en donde estoy, entre tanta gente, va a terminar todo lo que conozco sin que mis manos puedan detener el momento.

Estoy sola, como siempre, me has enseñado a acostumbrarme a tu ausencia, sin mirar atrás y ya no es novedad. Los momentos son eso momentos y pasan se quedan cual fotografías estáticas perdidas en el tiempo, y es que así fue nuestra relación, me hubiera gustado que los recuerdos opacaran los momentos en donde no saboree más que lo amargo de tus labios.
Mi estomago se llena de mariposas al pensar en ti, recordar aquellos días donde todo era una utopía, tu y yo tomados de la mano, pronunciando promesas de miel, que empalagan y retienen todos nuestros inútiles y débiles intentos por escapar de entre tantas promesas.
Aquí el sillón es grande, rojo como los corazones que dibuje ingenuamente sobre las “i” y en cada hoja sobre la que escribí. Un rojo profundo y brilloso como la luna que fue testigo de las noches en donde tus manos desnudaron mi presencia, mientras le daba un nuevo nombre a cada una de las piezas que conforman mi cuerpo.
Desde el principio me dio miedo tu compañía. Y no era para más, tu me protegías, tus manos me sujetaban fuerte junto a ti, tus palabras me envolvían, tus besos me hacían creer en ti… No fue esa la pared con la que me tope, fueron tus acciones que me hicieron darme cuenta de que no eras lo que decías. Tu actitud de príncipe me hizo darme cuenta de que no vivía en un cuento de hadas y que aquella manta que refleja la utopía no era más que la que cubría aquella destrucción que estabas dejando en mí.
Tu rostro cubierto por aquella sonrisa sínica al ver los daños causados me ayuda a entender que todo lo que obtuve fue por que yo lo deje pasar. Cuando tuve la oportunidad de dejarte sin ningún lazo sentimental quise confiar en ti y seguí ahora solo te veo a los ojos y no veo mas que mi reflejo. No me pienso alejar de ti por que, aunque es el momento de desechar estos cadáveres que se albergan en mi estomago, mi orgullo es primero.
El sillón es lo suficiente grande para que tomes tu lugar, aquí junto a mí. Inhalo profundamente y miro a mí alrededor y parece que por la habitación a pasado un huracán dejando desorden a su paso. Ya no quiero avanzar en mi vida, prefiero darle el final trágico, pero en este momento me da miedo pensar que este final no solo te dolerá a ti.
EL tiempo te ha transformado y aunque no logro acostumbrarme a ti. Estas cuatro paredes blancas y brillantes se han convertido en mi habitación cada noche, mi almohada es dura y de porcelana. Acepto que el fondo musical que hecho parte de mi vida no es el mejor pero en esta ocasión necesito de profundas ideas que me ayuden a dejar en cada bocanada cada uno de los cuerpos que habitan en mi estomago y que murieron en cuanto tu presencia me demostró que yo no era la única en tu vida.
Mi cuerpo experimenta un dolor único, mi mente recuerda palabras absurdas y bacías que embriagan mi cuerpo en un oasis. No busco un consuelo de tontos, tampoco busco la venganza. Simplemente me quiero alejar de persona tan repugnante. El dolor se ha apoderado de mi… aunque no es bonito sufrir. No pretendas hacerme daño por que el final es mío solo mío

Muñecas


Jugaba en la uente, mi manita recorría de un lado a otro creando ondas, muy pequeñas que parecían decirme mi destino. Yo tan pequeño iría creciendo y creciendo hasta que perezca sin fninguna forma de evitarlo. Caí a la fuente, Me pareció eterno, manotee, mis ojos vislumbraron su sombra que se reflejaba en el agua, podía sentir como su mano apretaba cada vez más fuerte mi rostro en el fondo. Tragué mucha agua y salí como gato del agua enojado y chillando.

Su risa era peor que irritante, sínica. No entiendo que es lo que ella se trae contra mi, cada que la pronuncio mi madre elude mis preguntas y se pone irritante. En cambio ella no para de parlotear sandeces, las cuelas ni si quiera tienen sentido o razón de ser.

Pasa horas sentada ahí en el fondo del jardín observándome con ojeriza esperando el momento justo para hacerme algo malo. En esta semana ya me ha ahogado en la fuente, asfixiado con una bolsa, incluso me acuchillo mis muñecas y lo único que logro fue que mi mama Se enojara conmigo.

Ya es demasiado tarde y no puedo dormir, no ha dejado de lloriquear, en la tarde me dijo que me quería… me enfade y le dije que mis papas y yo no la queríamos por que el fin de semana nos iríamos lejos muy lejos de ella, y no le mentí mis padres lo habían dicho la noche anterior. Subí corriendo a mi recamara y lance por la ventana todas sus muñecas.

No puedo más y me levanto de mi cama con el maldito fin de cerrar la ventana para dejarla de escucharla. Trate de alcanzar la empuñadura de la ventana, pero no fue eso lo que mi mano toco fue algo frio, terso me recargué en la ventana buscando, no se que buscaba pero lo que encontré fue a esa niña subiendo entrando por mi ventana.

Decía que era un tonto, un estúpido, que no la podía dejar sola como lo hicieron mis papas aquel día en la fuente tú no, tu no puedes irte. Lo decía una y otra vez sentí como el ritmo de mi corazón se acelero tanto hasta ser una taquicardia, mi respiración era entre cortada con grandes bocanadas feroces, sentía que me robaba el oxigeno.

Me senté en mi cama por que no podía seguir de pie con ella tan cerca de mi, su aliento era frio, helado, parecía que en su boca era invierno. Me sujeto los hombros con sus manos, me quemaban, y me recostó sobre mi cama, o ¿su cama? Ya no se. Tomo la almohada y la sujeto fuerte sobre mi rostro yo intente quitármela de encima pero no estaba, solo sentía una gran presión sobre aquella almohada.

Lo ultimo que recuerdo es que mi madre lloraba y no me escuchaba no me dejaba explicarle que era lo que había sucedido. Muchas personas entraron a mi recamara. Mi papa se llevo a mi mama lejos de mi y en cuanto am mi ahora duermo junto am i hermana en el fondo del jardín junto a su cajita blanca.

lunes, 19 de julio de 2010

Torpez mariposas




Enormes ojos rojos, acuosos, con un mar que buscan una salida, un camino para dejar de ser. Imágenes borrosas, perturbadas por los gimoteos, lloriquear, dejar caer una lágrima que se pasea por tu mejilla y baja hasta la comisura de tu boca salando aquel agrio momento.

No es difícil llenar nuestros ojos de agua mar, salada y sin un futuro deceso, es tan sencillo como evocar aquel día donde te rompió el corazón el primer amor de tu vida. Recuérdalo, parece que apenas fue ayer. Fue el sabor mas amargo que has probado en tu vida. El dolor chamusca tu garganta bajando a tu pecho y luego se plantará en tu estomago quemando todo lo que esta dentro de el, calcinando aquellas mariposas en su torpe vuelo.

Dolor, el no es el único causante de que tus ojos lagrimen. Hay mas, ve al fondo de tus recuerdos, busca aquella carpeta donde están esos momentos felices, los mejores. Inolvidable aquel momento en el que sin mas lloraste de la risa por una tontería hasta que te dolió el estomago. Se feliz, la felicidad es un gran motor. Piensa en lo que eres y lo que puedes llegar a ser. No es difícil es cuestión de querer hacerlo, tienes la fuerza, la capacidad y las ganas de cambiar.

Una mentira, una verdad ambas te hacen llorar. Busca a tu mamá ya es momento de que sepas la verdad. Busco a tu novio y dile que hay alguien más. Hazlo llorar que te demuestre que te quiere. Busca a tu abuela y dile que la etrñaste, igual llorara un que no sea verdad.

Llora todos los días, cuando te despidas de mamá, si acaso te dicen te amo, si finges tu sonrisa para hacerlos felices. Sonríe, carcajéate, ríe, mófate, desterníllate es el momento. Hasta lo más sencillo es causa de el llanto, un llanto de amor, alegría. Vive llorando de jubilo, con entusiasmo regocíjate de todo lo que te suceda.