domingo, 25 de julio de 2010

Muñecas


Jugaba en la uente, mi manita recorría de un lado a otro creando ondas, muy pequeñas que parecían decirme mi destino. Yo tan pequeño iría creciendo y creciendo hasta que perezca sin fninguna forma de evitarlo. Caí a la fuente, Me pareció eterno, manotee, mis ojos vislumbraron su sombra que se reflejaba en el agua, podía sentir como su mano apretaba cada vez más fuerte mi rostro en el fondo. Tragué mucha agua y salí como gato del agua enojado y chillando.

Su risa era peor que irritante, sínica. No entiendo que es lo que ella se trae contra mi, cada que la pronuncio mi madre elude mis preguntas y se pone irritante. En cambio ella no para de parlotear sandeces, las cuelas ni si quiera tienen sentido o razón de ser.

Pasa horas sentada ahí en el fondo del jardín observándome con ojeriza esperando el momento justo para hacerme algo malo. En esta semana ya me ha ahogado en la fuente, asfixiado con una bolsa, incluso me acuchillo mis muñecas y lo único que logro fue que mi mama Se enojara conmigo.

Ya es demasiado tarde y no puedo dormir, no ha dejado de lloriquear, en la tarde me dijo que me quería… me enfade y le dije que mis papas y yo no la queríamos por que el fin de semana nos iríamos lejos muy lejos de ella, y no le mentí mis padres lo habían dicho la noche anterior. Subí corriendo a mi recamara y lance por la ventana todas sus muñecas.

No puedo más y me levanto de mi cama con el maldito fin de cerrar la ventana para dejarla de escucharla. Trate de alcanzar la empuñadura de la ventana, pero no fue eso lo que mi mano toco fue algo frio, terso me recargué en la ventana buscando, no se que buscaba pero lo que encontré fue a esa niña subiendo entrando por mi ventana.

Decía que era un tonto, un estúpido, que no la podía dejar sola como lo hicieron mis papas aquel día en la fuente tú no, tu no puedes irte. Lo decía una y otra vez sentí como el ritmo de mi corazón se acelero tanto hasta ser una taquicardia, mi respiración era entre cortada con grandes bocanadas feroces, sentía que me robaba el oxigeno.

Me senté en mi cama por que no podía seguir de pie con ella tan cerca de mi, su aliento era frio, helado, parecía que en su boca era invierno. Me sujeto los hombros con sus manos, me quemaban, y me recostó sobre mi cama, o ¿su cama? Ya no se. Tomo la almohada y la sujeto fuerte sobre mi rostro yo intente quitármela de encima pero no estaba, solo sentía una gran presión sobre aquella almohada.

Lo ultimo que recuerdo es que mi madre lloraba y no me escuchaba no me dejaba explicarle que era lo que había sucedido. Muchas personas entraron a mi recamara. Mi papa se llevo a mi mama lejos de mi y en cuanto am mi ahora duermo junto am i hermana en el fondo del jardín junto a su cajita blanca.

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