
Sentada veo pasar el tiempo con puntos y comas. La cruel idea de pensar en que no se va a detener me aterra, me hago a la idea de que aquí en donde estoy, entre tanta gente, va a terminar todo lo que conozco sin que mis manos puedan detener el momento.
Estoy sola, como siempre, me has enseñado a acostumbrarme a tu ausencia, sin mirar atrás y ya no es novedad. Los momentos son eso momentos y pasan se quedan cual fotografías estáticas perdidas en el tiempo, y es que así fue nuestra relación, me hubiera gustado que los recuerdos opacaran los momentos en donde no saboree más que lo amargo de tus labios.
Mi estomago se llena de mariposas al pensar en ti, recordar aquellos días donde todo era una utopía, tu y yo tomados de la mano, pronunciando promesas de miel, que empalagan y retienen todos nuestros inútiles y débiles intentos por escapar de entre tantas promesas.
Aquí el sillón es grande, rojo como los corazones que dibuje ingenuamente sobre las “i” y en cada hoja sobre la que escribí. Un rojo profundo y brilloso como la luna que fue testigo de las noches en donde tus manos desnudaron mi presencia, mientras le daba un nuevo nombre a cada una de las piezas que conforman mi cuerpo.
Desde el principio me dio miedo tu compañía. Y no era para más, tu me protegías, tus manos me sujetaban fuerte junto a ti, tus palabras me envolvían, tus besos me hacían creer en ti… No fue esa la pared con la que me tope, fueron tus acciones que me hicieron darme cuenta de que no eras lo que decías. Tu actitud de príncipe me hizo darme cuenta de que no vivía en un cuento de hadas y que aquella manta que refleja la utopía no era más que la que cubría aquella destrucción que estabas dejando en mí.
Tu rostro cubierto por aquella sonrisa sínica al ver los daños causados me ayuda a entender que todo lo que obtuve fue por que yo lo deje pasar. Cuando tuve la oportunidad de dejarte sin ningún lazo sentimental quise confiar en ti y seguí ahora solo te veo a los ojos y no veo mas que mi reflejo. No me pienso alejar de ti por que, aunque es el momento de desechar estos cadáveres que se albergan en mi estomago, mi orgullo es primero.
El sillón es lo suficiente grande para que tomes tu lugar, aquí junto a mí. Inhalo profundamente y miro a mí alrededor y parece que por la habitación a pasado un huracán dejando desorden a su paso. Ya no quiero avanzar en mi vida, prefiero darle el final trágico, pero en este momento me da miedo pensar que este final no solo te dolerá a ti.
EL tiempo te ha transformado y aunque no logro acostumbrarme a ti. Estas cuatro paredes blancas y brillantes se han convertido en mi habitación cada noche, mi almohada es dura y de porcelana. Acepto que el fondo musical que hecho parte de mi vida no es el mejor pero en esta ocasión necesito de profundas ideas que me ayuden a dejar en cada bocanada cada uno de los cuerpos que habitan en mi estomago y que murieron en cuanto tu presencia me demostró que yo no era la única en tu vida.
Mi cuerpo experimenta un dolor único, mi mente recuerda palabras absurdas y bacías que embriagan mi cuerpo en un oasis. No busco un consuelo de tontos, tampoco busco la venganza. Simplemente me quiero alejar de persona tan repugnante. El dolor se ha apoderado de mi… aunque no es bonito sufrir. No pretendas hacerme daño por que el final es mío solo mío
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Grax por comentar mis pensamientos.