
El día de hoy no era muy diferente a los anteriores. Eli se encontraba en su cama recostada, su cabeza esta sobre sus brazos e intentaba pensar en todo lo sucedido. - ¡Eli, ya levántate se te esta haciendo tarde!- Dijo su madre abriendo la puerta y exasperando a Eli.
- ¡Mamá, cuantas veces te he dicho que toques antes de entrar!- Se levanto de su cama a trompicones y tomo su sudadera y su morral, cogió sus tenis y sin desabrocharlos se los puso a la fuerza.
- No te enojes- dijo arrepentida- ¿Lo que yo creo es que…?
- ¿Sabes que es lo que creo yo?- No dejo que su madre terminar, se acerco a la puerta y dijo- Creo que… - suspiro y abrió la puerta y miro a su madre – ma, ya no trates de meterme esas tontas ideas, ¿ok? Te amo, nos vemos.
Llevaba su sudadera en la mano y la arrastro hasta llegar a la puerta, al parecer no tenia ganas de nada, ella seguía pensando que era lo que le faltaba para ser lo que todos esperaban, lo peor es que ella no quería ser lo que los demás querían que fuera, le gustaba ser diferente.
Camino y después de un rato se sentó bajo un árbol, saco de su morral una libreta arrugada y fea, muy usada a decir verdad. Tomo su pluma y…
Suspiro – ¡Mierda! – su lápiz rebotaba sobre la libreta en busca de ideas, vio pasar a una chica con su perro y en la banca de enfrente vio a unos abuelitos, parecía que eran esposos ya desde hace mucho tiempo atrás, los observo- ¿Por qué no creo en el amor? Ok ¿Por qué?
-Sencillo- dijo un chico que estaba justo detrás de el árbol – Nunca te haz enamorado.
- ¿Como puedes decir eso? ¡Ni si quiera me conoces! ¿Quién diablos eres?
- Soy un poeta, un amigo, el hijo de mi madre, el chico del árbol, un bohemo, un pensante, el amor de tu vida, tu peor enemigo quizás, un héroe, el villano incluso puedo ser…
- ¡Un loco!
- ¡Exacto!, eso me define mejor.
Algo en Eli le decía que tenia que huir, pero… ¿por que huir?, no es que le diera pánico este tipo de personas por que incluso ella era así. ¿Miedo?, lo que le daba miedo era encontrarse con ella misma, o bueno eso creo yo
-¿Un loco? Pues a mi me suenas un poco cuerdo
- Como, si tú misma has dicho que yo no te conozco, ¿tú no me conoces?
- No, ¿pero podríamos conocernos no crees?
El dejo su lugar para acercarse a Eli, ninguno de los dos se había visto la cara, se sentó muy cerca de ella, la miro a los ojos. Ella ojos miel, grandes y lindos; el grandes, redondos, negros, profundos… con la mirada el recorrió su rostro, sus cejas, sus mejillas rosas y su nariz. Hizo una pausa, se detuvo y clavo su mirada en sus labios, delgados, lindos, soras y… segundos solo fueron eso segundos.
-¿Así que tu eres el loco?- Dijo nerviosa y mirando a todos lados
- ¡Si, ese soy yo!- Con un tono orgulloso y en su cara una gran sonrisa dibujada que no hizo mas que invitarla a sonreírle también.
- ¿Por que crees en el amor?- Ella no sabia si era la pregunta correcta y lo dijo desconfiada
- ¿Vez a esos dos? – y señalo a los abuelos por los cuales había empezado todo
-aja- Los observo detenidamente sin encontrar rastro de otra cosa que no fuera…
- Amor, eso es amor
-Como puedes estar seguro, tal vez ellos nos están viendo en este momento y creen que lo tu y yo estamos completamente “enamorados”- Su tono no era de orgullo ni siquiera de esperanza, más bien era como cuando comes un limón.
- ok, tienes razón, ¿como me dijiste que te llamabas?
- No te dije, y no me llamaba aun estoy viva
-Ok perdón, ¿como te llamas?
- Eloisa, pero me puedes decir eli- Su sonrisa se desprendió de su corazón y se pinto sinceramente en sus labios
- Eli, wow, yo soy Galo y me puedes decir… Galo esta bien.
La tarde trascurrió muy rápido en compañía de Galo, aquel fue el día en que Eli rio tanto como nunca en su vida, lo hizo sinceramente, sin compromiso u obligación de hacerlo. Como buen bohemio y poeta su caballerismo salió a relucir. Caminaron juntos por el parque y el compro una flor, no fue roja y mucho menos una rosa, era un clavel blanco…
-¿Un clavel blanco?
- Si, se parece a ti ¿no crees?
- Amm ¿tengo clara de clavel?
- No, un clavel es inocente, puro. Eres tú.
Diferentes eso son diferentes y no por eso significa que no puedan ser normales.
- ¡Mamá, cuantas veces te he dicho que toques antes de entrar!- Se levanto de su cama a trompicones y tomo su sudadera y su morral, cogió sus tenis y sin desabrocharlos se los puso a la fuerza.
- No te enojes- dijo arrepentida- ¿Lo que yo creo es que…?
- ¿Sabes que es lo que creo yo?- No dejo que su madre terminar, se acerco a la puerta y dijo- Creo que… - suspiro y abrió la puerta y miro a su madre – ma, ya no trates de meterme esas tontas ideas, ¿ok? Te amo, nos vemos.
Llevaba su sudadera en la mano y la arrastro hasta llegar a la puerta, al parecer no tenia ganas de nada, ella seguía pensando que era lo que le faltaba para ser lo que todos esperaban, lo peor es que ella no quería ser lo que los demás querían que fuera, le gustaba ser diferente.
Camino y después de un rato se sentó bajo un árbol, saco de su morral una libreta arrugada y fea, muy usada a decir verdad. Tomo su pluma y…
Suspiro – ¡Mierda! – su lápiz rebotaba sobre la libreta en busca de ideas, vio pasar a una chica con su perro y en la banca de enfrente vio a unos abuelitos, parecía que eran esposos ya desde hace mucho tiempo atrás, los observo- ¿Por qué no creo en el amor? Ok ¿Por qué?
-Sencillo- dijo un chico que estaba justo detrás de el árbol – Nunca te haz enamorado.
- ¿Como puedes decir eso? ¡Ni si quiera me conoces! ¿Quién diablos eres?
- Soy un poeta, un amigo, el hijo de mi madre, el chico del árbol, un bohemo, un pensante, el amor de tu vida, tu peor enemigo quizás, un héroe, el villano incluso puedo ser…
- ¡Un loco!
- ¡Exacto!, eso me define mejor.
Algo en Eli le decía que tenia que huir, pero… ¿por que huir?, no es que le diera pánico este tipo de personas por que incluso ella era así. ¿Miedo?, lo que le daba miedo era encontrarse con ella misma, o bueno eso creo yo
-¿Un loco? Pues a mi me suenas un poco cuerdo
- Como, si tú misma has dicho que yo no te conozco, ¿tú no me conoces?
- No, ¿pero podríamos conocernos no crees?
El dejo su lugar para acercarse a Eli, ninguno de los dos se había visto la cara, se sentó muy cerca de ella, la miro a los ojos. Ella ojos miel, grandes y lindos; el grandes, redondos, negros, profundos… con la mirada el recorrió su rostro, sus cejas, sus mejillas rosas y su nariz. Hizo una pausa, se detuvo y clavo su mirada en sus labios, delgados, lindos, soras y… segundos solo fueron eso segundos.
-¿Así que tu eres el loco?- Dijo nerviosa y mirando a todos lados
- ¡Si, ese soy yo!- Con un tono orgulloso y en su cara una gran sonrisa dibujada que no hizo mas que invitarla a sonreírle también.
- ¿Por que crees en el amor?- Ella no sabia si era la pregunta correcta y lo dijo desconfiada
- ¿Vez a esos dos? – y señalo a los abuelos por los cuales había empezado todo
-aja- Los observo detenidamente sin encontrar rastro de otra cosa que no fuera…
- Amor, eso es amor
-Como puedes estar seguro, tal vez ellos nos están viendo en este momento y creen que lo tu y yo estamos completamente “enamorados”- Su tono no era de orgullo ni siquiera de esperanza, más bien era como cuando comes un limón.
- ok, tienes razón, ¿como me dijiste que te llamabas?
- No te dije, y no me llamaba aun estoy viva
-Ok perdón, ¿como te llamas?
- Eloisa, pero me puedes decir eli- Su sonrisa se desprendió de su corazón y se pinto sinceramente en sus labios
- Eli, wow, yo soy Galo y me puedes decir… Galo esta bien.
La tarde trascurrió muy rápido en compañía de Galo, aquel fue el día en que Eli rio tanto como nunca en su vida, lo hizo sinceramente, sin compromiso u obligación de hacerlo. Como buen bohemio y poeta su caballerismo salió a relucir. Caminaron juntos por el parque y el compro una flor, no fue roja y mucho menos una rosa, era un clavel blanco…
-¿Un clavel blanco?
- Si, se parece a ti ¿no crees?
- Amm ¿tengo clara de clavel?
- No, un clavel es inocente, puro. Eres tú.
Diferentes eso son diferentes y no por eso significa que no puedan ser normales.
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