
Veo pasar autos, niños, señoras, ancianos. Uno tras otro, enajenados de lo que pasa a su alrededor. Desde el 7 piso puedo ver como cae una hoja, bailando en el aire. La voz de la mesera corta de tajo mis pensamientos, un “Le puedo ayudar en algo” rematados con cuchillos lastimando mis ideas.
Dentro de mi asueto analizo aquel paraje, que desde hace ya unos meses se ha vuelto tan familiar. Cada cosa en el mismo lugar. Una gran puerta de cristal, tan limpia que cualquiera que no supiera que se encontraba cerrada se puede golpear, enormes ventanales que me permiten ver la rutina de cada individuo.
Un chocolate caliente como todas las mañanas, un aroma dulce, ligero, embriagante para los que gustan de estos placeres de dioses. Pequeñas tazas de porcelana que parecen pequeñas itzus, mis dedos se deslizan quemándose uno a uno recorriendo mi cuerpo con electricidad. Mis labios se deslizan buscando acostumbrarse al calor. El sabor es dulce y aunque caliente no deja de ser delicado.
Música de fondo, trova estoy segura, quizás Fernando Delgadillo o Joaquín sabina, personas platicando sus problemas, sus vidas… un perro ladrando y aunque estoy en la ciudad pajaritos cantan. El runrun de los carros desesperados y otros tanto pitando.
Tic toc, tic toc, el tiempo pasa sin perdonar la existencia, aguardo con paciencia la hora de escabullirme hacia el mundo exterior en busca de aquel efluvio tan hogareño que sin duda puedo encontrar en medio de mil fragancias con la debilidad de un alcohólico rehabilitado en una licorería encuentra el mejor whisky escoses.
Pido un café cappuccino de vainilla, cinco minutos mas, no quiero reprocharte, pues todo lo que tienes me lo has dado, tiempo, ¿Acaso no te sobra tiempo?Una pluma, una servilleta y un gran pensamiento. De mi bolsillo sale mi mayor fortuna, apenas y 60 pesos justos para pagar la estancia en mi paraíso personal. Veo un auto llegar, tomo mi bolso, llamo a la mesera, le susurro algo importante y me lleva a la puerta trasera.
La campana de la puerta suena anunciando tu entrada, te acercas a la mesera y le preguntas por mí, te lleva a mi mesa, donde solo encuentras un cappuccino de vainilla caliente y una nota. “Amor intente esperarte pero no pude, te amo. Pd. Te amo señor no tengo tiempo”
Dentro de mi asueto analizo aquel paraje, que desde hace ya unos meses se ha vuelto tan familiar. Cada cosa en el mismo lugar. Una gran puerta de cristal, tan limpia que cualquiera que no supiera que se encontraba cerrada se puede golpear, enormes ventanales que me permiten ver la rutina de cada individuo.
Un chocolate caliente como todas las mañanas, un aroma dulce, ligero, embriagante para los que gustan de estos placeres de dioses. Pequeñas tazas de porcelana que parecen pequeñas itzus, mis dedos se deslizan quemándose uno a uno recorriendo mi cuerpo con electricidad. Mis labios se deslizan buscando acostumbrarse al calor. El sabor es dulce y aunque caliente no deja de ser delicado.
Música de fondo, trova estoy segura, quizás Fernando Delgadillo o Joaquín sabina, personas platicando sus problemas, sus vidas… un perro ladrando y aunque estoy en la ciudad pajaritos cantan. El runrun de los carros desesperados y otros tanto pitando.
Tic toc, tic toc, el tiempo pasa sin perdonar la existencia, aguardo con paciencia la hora de escabullirme hacia el mundo exterior en busca de aquel efluvio tan hogareño que sin duda puedo encontrar en medio de mil fragancias con la debilidad de un alcohólico rehabilitado en una licorería encuentra el mejor whisky escoses.
Pido un café cappuccino de vainilla, cinco minutos mas, no quiero reprocharte, pues todo lo que tienes me lo has dado, tiempo, ¿Acaso no te sobra tiempo?Una pluma, una servilleta y un gran pensamiento. De mi bolsillo sale mi mayor fortuna, apenas y 60 pesos justos para pagar la estancia en mi paraíso personal. Veo un auto llegar, tomo mi bolso, llamo a la mesera, le susurro algo importante y me lleva a la puerta trasera.
La campana de la puerta suena anunciando tu entrada, te acercas a la mesera y le preguntas por mí, te lleva a mi mesa, donde solo encuentras un cappuccino de vainilla caliente y una nota. “Amor intente esperarte pero no pude, te amo. Pd. Te amo señor no tengo tiempo”
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Grax por comentar mis pensamientos.